4 de enero de 2010

Fuck.


En la vida hay sensaciones extrañas. Hay veces que no te enfadas, es solo... decepción. Personas que te decepcionan. Tal vez fue culpa tuya, porque esperabas demasiado de ellas, pero... cuando esperas solo lo mínimo de una amistad, no se, que se preocupen un poco por ti, que les importes, y ves que no es así... Pues no te enfadas, solo te decepcionas. Y llegas a pensar, que a lo mejor la culpa la tienes tú. Sí, probablemente la culpa es mía. No se van a haber perdido todos menos yo. La rara soy yo, es que... a lo mejor va a ser verdad eso de que no soy como los demás. Ni bebo, ni fumo, ni me gusta tirarme a un tío por semana. Sí, a lo mejor soy yo la rara, pero... creo que no me arrepiento de ser así. Porque he llegado a la conclusión, de que solo me quedan mis ideales. No puedes confiar en las personas, no puedes... no puedes confiar en aquellos a los que llamas amigos. Porque antes o después te lo soltarán, te dirán que en realidad no les importas tanto, y que bueno, que si te vas es tu problema, pero que no les molestes. Fuera de eso solo me quedan las ideas, los principios... que ni quedan conmigo y me felicitan por Navidad, pero están ahí cuando todo se va. Y piensas.. serás una tía con principios, pero estás sola. Estás asquerosamente sola, y lo vas a estar siempre.


Pues puede ser. No me atrevo a decirte que no, pero... no me importa. Ya no.






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