4 de febrero de 2010

Muérete, Edipo.

Mal. Todo me sale mal. ¡Aaaaaarrrg! ¿Nunca te has quedado con unas ganas terribles de pegarle un puñetazo en el ojo a alguien?

Y lo peor es que he estado releyendo esto, y ultimamente, todas mis entradas son así. No hay ni una un poco... optimista. ¿Pero dónde queda el optimismo cuando es tan evidente que la cagas en todo cuanto haces? Ya empiezo otra vez con los exámenes, y.. sí, me han salido mal, ¿se nota mucho?

Dios, es que... es que a veces parece que da igual que te esfuerces, que... hagas lo que hagas acabarás casándote con tu madre y matando a tu padre.

Maldito Edipo... estos días estoy acordándome de él más de lo que debería, y lo odio. Es un mito odioso cuando ves que eres el Edipo de tu propia mitología.

¿Qué hacer? Pues supongo que como Edipo, seguiré estudiando a contra corriente, aunque de todos modos todo siga yéndome mal.

Asquerosamente mal.

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