Hoy, me he dado cuenta, de que la vida del estudiante es un ciclo perfecto. Cada trimestre se repite la misma historia, angustiosamente, paso por paso. Primero, empiezas la evaluación, con muchas ganas. 'Este trimestre me voy voy a poner las pilas, porque bua tíos, es que voy a sacar unas notazas'. Pero lo primero es lo primero. ¿Qué es el comienzo de algo, sin una buena fiesta?. Total, que el primer finde no estudias, porque a ver, acabamos de empezar, y tampoco vamos a agobiarnos (lo cual se contradice completamente con tu primer pensamiento, pero en ese momento tú eso no lo piensas). Pasa la segunda semana... y bueno, sí, se podría decir que ya estás inmerso en el curso, pero te das cuenta, de que no estás avanzando mucho, y que totaaal, casi no has dado materia... así que piensas, soy una chica organizada, me da tiempo de sobra para irme de fiesta. Tercera semana. Ya estás dando cosas, y deberías ir estudiando algo. Recuerdas tu plan de ponerte las pilas, y estudias. Bueno, eso dices el viernes. Porque el viernes es ese maravilloso día en el que planeas lo mucho que vas a estudiar durante el fin de semana, aunque luego no hagas una puñetera mierda. Así que 'estudias' es sinónimo de 'te lees un poco el temario el domingo por la noche para que se pire la estúpida voz de la conciencia, y ala, a tomar por saco'. Pasa la cuarta semana y se avecinan los primeros exámenes... de momento son pocos y están bien repartidos, así que no te agobias, y decides irtelos estudiando por orden. MAL. Tú no te das cuenta, pero ahí, justo y exactamente ahí, es donde empieza tu estrepitosa carrera hacia el fracaso. Acabas de tirar por tierra aquello de estudiar al día, de llevarlo, todo hecho, etc. Ahora tienes exámenes, que son la prioridad, y no te lo puedes permitir. Y cuando si podías, estabas de fiesta. Pero tú estás tranquilo, te sientes resposable... de momento, llevas todo al día. Total, que los parciales te los acabas estudiando el día antes, y todos tan contentos, te sientes onmipotente, tu plan va sobreruedas y al estudio solo le has dedicado tres o cuatro noches de nada... Pero ya han pasado dos meses, y los trimestrales comienzan... Qué rápido pasa el tiempo, ¿verdad, amigos? Al principio no vas tan mal, no duermes y te drogas con café, pero bueno, los exámenes los sobrellevas. Pero el ser humano no está diseñado para pasar así más de una semana, así que a la segunda de los trimestrales, empiezas a cagarla, a todo trote y sin frenos. Al principio es solo una, luego ya son dos... y no tardas en darte cuenta que tu vida se ha convertido en un juego sádico a lo Jigsaw, vivir o morir, tú decides. En tu mano está vivir como una persona, o aprobar, ahora, lo que puede lamentar uno que eso esté en nuestras manos... En ese momento, cuando ves lo horriblemente mal que te va, comienzan las fases psicológicas por las que todo estudiante pasa a mitad de la época de exámenes:
1. Agobio. Sudas, lloras, calculas las horas. Sabes que no te va a dar tiempo y te sientes impotente.
2. Búsqueda de culpables. Después del extrés sientes ira, y necesitas canalizarla hacia alguna parte. El maestro es un capullo, las fechas la ha puesto a matar... además, yo esto no lo entiendo, y es culpa del libro que está mal diseñado.
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