¿Sabes? Hay veces, hay personas, que son tan estúpidamente especiales que no necesitas nada más de ellas. Nada más que una conversación todos los días, que escuchar todos sus malditos problemas, y que sepas que ellos están ahí, para escuchar los tuyos siempre que quieras. Y la gente nos tiene envidia. Una maravillosa envidia que me hace sentirme un poquito más grande cada día. Porque me da igual discutir, me da igual que me griten, me da igual hundiros en la mierda cada vez queos hablo. No voy a pedir perdón. Ni vosotros ni nadie va a hacer que me arrepienta de mi sinceridad.
Me hace falta muy poco para ser feliz, y tú, eres ese poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario