31 de diciembre de 2012

2012

Hoy es la última vez que escribo en la fecha 2012. 

Podría hacer un resumen y valoración del año 2012, que es lo que se suele hacer. Podría decir que ha sido maravilloso y que da pena despedirlo, que es lo que se suele decir de todas las cosas que se van. Pero sería mentir. 2012 no ha sido un año memorable. Lo he pasado estudiando, aburriéndome y esperando una solución que nunca llegó a problemas que se hacían cada vez más grandes. Han pasado cosas buenas, claro, pero menos que malas. Entre ellas el verano con mis primas, la Niña María y los momentos con mis amigos que cada vez son menos. Los ingleses distinguen cuatro tipos de condiciones según la certeza que tienen de que se cumplan: las obvias, las probables, las improbables y las imposibles. Meten en las imposibles las que llevan los verbos en pasado, porque lo que ya sucedió, no se puede cambiar. No por mucho lamentarme va a mejorar un año que ya toca su fin, pero sí espero que el siguiente sea mejor. Sé que es lo que se dice todos los años y rara vez se cumple, pero la verdad, este año sí lo espero. A lo mejor es porque soy joven, o ilusa (que viene a ser lo mismo), pero creo que 2013 tiene papeletas para ser un gran año. Se supone que voy a acabar el instituto, me voy a Italia con mis compañeros, me voy a graduar, voy a pegarme un verano sabático sin tocar a Kafka, Primo de Ribera o Schrödinger y voy a empezar la universidad, si Dios quiere haciendo arquitectura. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué haya huelga de controladores y nadie vaya a Italia y nos pasemos los carnavales en el aeropuerto sin comida ni dinero porque los facturadores, muy majos ellos, no hacen huelga y nuestras pertenencias sí se han ido de viaje?  ¿Qué suspenda selectividad y tenga que pasarme todo el verano con Kafka, Primo de Ribera y Schrödinger para luego volver a suspender en septiembre? ¿Qué de repente haya una reforma en educación y ya no se pueda repetir 2º de Bachiller ni presentarse a selectividad dos años? ¿Qué tenga que buscar trabajo y sólo me contraten en la cafetería de la universidad viendo como la gente de mi edad bebe cerveza y juega al mus saltándose las clases en las que a mí me gustaría estar? ¿Que me paguen una mierda y que me quede encerrada en ese trabajo toda mi vida, y dando gracias por tener uno? Sí, eso es probablemente lo peor que puede pasar.

Pero si pasa, que pase con alegría.

3 comentarios:

  1. Irene (sí, tu prima)3 de enero de 2013 a las 4:57

    Eres pesimista por naturaleza. El verano contigo también fue una de las mejores cosas de 2012. Y aunque me pasaron muchas cosas malas ese año, el final ha sido bueno y ascendente, soy más feliz ahora que cuando comenzó 2012.
    Pensando así, claro que podrían pasar todas esas cosas, y también podría pasar que te vayas a Italia, logres entrar en Arquitectura con nota y te eches un novio genial, nunca se sabe. Lo bueno de la vida es que no es predecible, así que deja que te sorprenda, pueden pasar tanto cosas buena como malas. Y si pasan las buenas, disfrútalas.

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    1. Ay Irene,eres como un horóscopo pero con el pelo bonito.

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  2. Irene (ya no especifico más)7 de enero de 2013 a las 11:46

    No, qué va. Te digo que puede suceder de todo. Un horóscopo te diría que va a suceder esto porque a algo llamado Destino (en lo que yo no creo)le sale de las narices. Yo creo que el destino lo forjas tú, lo decides con tus actos. Es imposible controlarlo del todo, pero puedes inclinar la balanza a tu favor en la medida de lo posible.

    Gracias por lo del pelo bonito. Si ahora toca responder con otro cumplido, te diría que tienes unos ojos preciosos, pero me parece más importante resaltar otras cualidades, como tu inteligencia.

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