Thomas Mann
18 de abril de 2013
La muerte en Venecia.
"Nada resultaba más extraño ni más irritante que las relaciones que se establecen entre personas que solo se conocen de vista, que diariamente, a todas horas, se tropiezan, se observan, viéndose obligados por la etiqueta o por capricho a no saludarse ni cruzar palabra manteniendo el engaño de una indiferencia perfecta. Se produce entre ellas inquietud e irritada curiosidad. Es la historia de un deseo de conocerse y tratarse insatisfecho, artificiosamente contenido, y, en especial de una especie de estimación exaltada. Pues el hombre ama y honra mientras no pueda juzgar a los otros. Y el deseo se engendra por el conocimiento defectuoso".
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Estimada Sara:
ResponderEliminarMe he puesto al día con las entradas tu blog. Me gusta y me quito el sombrero.
Un saludo,
Holden.
Me alegra leerlo viniendo de ti. Muchas gracias :)
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