18 de septiembre de 2013

Heart of glass.

Hay habitaciones de las que uno no sale igual que entra. La mayoría de las veces ya sabes que algo va a suceder ahí dentro, levantas la cabeza, bajas los hombros y giras el picaporte lo más silenciosamente que puedes. ¿Qué es lo que cambia a las personas? ¿Son conversaciones, son palabras, son otras personas? Cuando alguien te importa una sola palabra suya puede destruir tu mundo. Y lo hace. Sólo porque tiene el poder de hacerlo. Palabras que son taladradoras y penetran en tu mente hasta salir por el otro lado. A mí me dijeron una vez “ya no te quiero más”, y fue verdad.  No son frases, no son palabras, son declaraciones de la guerra silenciosa que se prepara para empezar, y para prolongarse en el peor de los casos hasta el infinito.  La gente se queja de las peleas, de los gritos, pero cuando de verdad te importa alguien darías lo que fuera por que te volviera a gritar. Cualquier cosa antes que el silencio eterno, frío, vacío, que se extiende a lo largo y ancho de lo que solían ser sonrisas y conversaciones divertidas. ¿Qué le hace a una persona decidir que ya no te quiere más? Quiere que desaparezcas, que te marches, que te difumines, o peor aun, que nunca hubieses existido.

Siento mucho y de todo corazón seguir formando parte de tus recuerdos, si es que aun estoy en ellos.

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