Qué suerte tiene la gente que tiene la voz bonita. La gente
que habla y que en realidad te da un poco igual lo que estén diciendo, porque
todo lo que dicen suena tan bien que lo único que quieres es que no se callen.
La gente que canta. Los que cantan en un grupo, los que cantan en su casa, los
que cantan porque sí. La gente que canta bien y lo sabe y en cualquier momento
puedes pedirles “cántame un poco, por favor”. Me gusta cuando las canciones
tienen principios o finales hablados. Fragmentos de conversaciones, como si
fueran un listening. Me gusta porque escuchas la voz de una persona sin rostro.
El audio aislado de la imagen. Me gusta que los cantantes se rían en medio de
las canciones o que comenten algo al terminar. Me gustan las grabadoras. Me gustaría
poder grabar todo lo que he oído a lo largo de mi vida y volverlo a poner una y
otra vez. Escucharía los sonidos que oí cuando era pequeña. Pero esta vez
prestaría atención de verdad. Escucharía a los pájaros, el ruido de los coches
y las voces de mis padres. Avanzaría la grabación y escucharía las cosas que la
gente empezó a decirme. Broncas, chistes, explicaciones, saludos. Escucharía
todas mis primeras conversaciones con las personas que importaron. Escucharía
la última vez que alguien me habló. Escucharía llantos, escucharía gritos y
escucharía risas. Vasos rotos, el verter la leche, respiración.
¿Qué se siente al ser ciego?
Me encanta el sonido de los bosques cuando llueve y del mar cuando ondea de noche (sí, de noche suena diferente). Siempre me ha llamado muchísimo la atención el sonido del agua. De hecho, el otro día me puse a pensar en ello al oír el mensaje de un teléfono con ese "chop" que imita una gota de agua al caer. Me pareció infinito, pero no por el segundo que apenas duró, sino porque tuve la sensación de que algo tan simple, tan pequeño y tan breve como aquello se encuentra calado de alguna forma en todo lo vivo. En nosotros bajo la ducha, en los perros cuando beben, en las plantas cuando las riegan y en las mareas que suben y bajan y suben y bajan y suben y bajan.
ResponderEliminarSupongo que los ciegos... sienten lo mismo. Pero al mismo tiempo más y al mismo tiempo menos. No sé si me explico.
Un abrazo.
Te explicas, te explicas. Yo pienso que sienten más. Las imágenes al fin y al cabo son distracciones del sonido. Cuanto más complejo es algo menos puedes apreciarlo, al menos si tu tiempo es limitado. Si eliminas la imagen toda la concentración recae sobre el sonido, y supongo que es escucha más, que te fijas más, que significa más.
EliminarEs extraño pensar que no son más que ondas. El sonido del mar por la noche está "hecho" de las mismas ondas que forman la voz de tus padres. No son más que ondas longitudinales, moléculas moviéndose e irrumpiendo en nuestro oído. ¿Cómo puede ser todo igual y dar lugar a percepciones tan distintas?
Por cierto: "Ensayo sobre la ceguera", de Saramago.
EliminarAgggh, lo tengo en eterno pendiente desde hace demasiado tiempo. Gracias por comentar y recordármelo :)
EliminarSupongo que dependerá de la ceguera. El ciego que lo es por accidente u enfermedad, al principio sentirá una falta, una dificultad a la adaptación, aunque dicen que con el tiempo incluso se va perdiendo en la memoria los colores y algunas cosas, aunque los hayas visto.
ResponderEliminarEl ciego de nacimiento no creo que tenga ésa sensación, pues nunca a visto. Perciben distinto, pero igualmente perciben.
Hay una peli, se titula 'Máscara', que va de un chico que tiene una deformación en la cara (una especie de hombre elefante moderno) y que conoce una chica ciega (claro, al ser ciega no tiene tanto reparo en ser su amiga pues la demás gente siempre huyen de él o lo tratan como si fuera retrasado). Éste chico un día le enseña a su amiga ciega los colores y lo hace con dos piedras: una caliente, y le dice que es el color rojo, y otra fría, y le dice que es el color azul; ella de alguna manera "ve" los colores así. Pues supongo que pueden ir por ahí los tiros.
También dicen que las personas que carecen de algún sentido sensorial tienen más aguzados los demás..., no sé hasta qué punto.
Andy Warhol tuvo una época que, parece ser, llevaba una grabadora encima y grababa todo lo que sucedía durante el día, lo que hablaba con otras personas, ruidos, sonidos..., todo.
Me inquietan más los ciegos de nacimiento. Me inquieta el hecho de saber que hay gente (no sólo la gente ciega, pero es probablemente el ejemplo más evidente) que concibe el mundo de una manera totalmente distinta a la que lo hago yo, y no tener forma alguna de conocer cuál es esa manera. Diferente. ¿Qué es diferente? Las patatas son diferentes de las rosas, pero también son diferentes de la igualdad. Unas por ser distintos tipos de vida vegetal, y otros por ni siquiera ser el mismo de realidad (al no ser la igualdad ni siquiera algo tangible, tan sólo un concepto). Todo eso es diferente, y sin embargo son formas muy diferentes de ser diferentes, pero usamos siempre la palabra diferente. Entonces, ¿cómo de diferente es la realidad del ciego de la mía? No lo sé. No creo que pueda saberlo.
EliminarNo he visto "Máscara", ¿merece la pena?
Supongo que comprendo la idea, pero de ahí me surge otra cuestión: si ella identificaba los colores con sensaciones táctiles, ¿no está fusionando dos sentidos distintos? Me refiero a que puedes relacionar algo, trazar una analogía, cuando conoces las dos cosas y entonces las conectas. Pero si ella sólo conoce una (lo táctil), ¿no está entonces convirtiendo el tacto y la "vista" en un mismo sentido?
Andy Warhol hacía muchas cosas interesantes, porque era una persona interesante. Tal vez estaba obsesionado con la conservación de la existencia, con tratar de dejar constancia de todo lo acontecido y convertirlo así en eterno.
"¿cómo de diferente es la realidad del ciego de la mía? No lo sé. No creo que pueda saberlo." --> Yo creo que para un ciego y para ti la realidad es igual. Únicamente es distinta la percepción de la misma. Para ti una mesa es igual que para un ciego: ambos podéis comer en ella, leer, apoyaros..., quizá para un ciego, además, sea un obstáculo (si no sabe que está ahí de antemano), pero si ambos os tropezáis con ella, el golpe en las espinillas dolerá igual. Y la mesa seguirá siendo de fórmica o caoba, del Ikea o hecha a mano, la veas o no.
Eliminar"No he visto "Máscara", ¿merece la pena?" --> No, sólo por las motos.
"¿no está entonces convirtiendo el tacto y la "vista" en un mismo sentido?" --> No creo que pueda convertir el tacto en vista, pues si es ciega, no sabe qué es la vista. Pero sí creo que puede comprender o sentir las mismas sensaciones, utilizando los sentidos que tiene disponibles; ejemplo: cuando vemos una fotografía que nos recuerda un momento clave de nuestra vida, de alguna manera, volvemos a experimentar algunas sensaciones que sentimos en aquél momento (se nos puede incluso poner la piel de gallina, llorar...). Eso mismo nos puede ocurrir escuchando una grabación de ésa misma época (tengo una cinta de cuando era crío, allá por el pleistoceno), y ocurrir la misma reacción: escalofrío, piel de gallina, te pones colorado..., o sea: captamos algo por distintos sentidos pero la reacción puede ser la misma. Pues creo que éso es lo que pretendía la escena de la película: el rojo (al fin y al cabo el color cálido por excelencia) ella lo percibe a través del calor, y así sentir lo mismo que si viera, por ejemplo, un atardecer en una playa. Y frío para el color azul, como si viera la nevera o el mar o sintiera la brisa del mar.
Hay un tipo por ahí, inglés, que lleva un implante que le permite transformar los colores en notas musicales. Es daltónico y está considerado el primer cyborg.
También hay personas, que de natural, al escuchar la música la pueden asociar a colores. Sinestesia. Nabokov (Lolita) parece ser que poseía dicha cualidad. En una entrevista le leí que él, al escribir, como que de alguna manera "hacía fotografías".
Tiene usted muchas preguntas encima, señorita. Le espera una vida sufrida.
¿Seguro? A mí también me gusta pensar que la realidad es una independientemente de cómo la percibamos pero, ¿realmente puedes saber eso? Si la experiencia no es algo universal, ¿entonces qué lo es? ¿qué nos queda? Aun suponiendo que la realidad sea una, ¿cómo es? ¿Cómo sabes que es como tú la percibes si hay alguien que la percibe de otra forma? ¿Por qué va a estar el otro errado y no tú? ¿Cómo sé que el césped es verde y no rojo/marrón como lo ve el daltónico? ¿Y si el daltonismo no fuese un defecto y en realidad los que lo padecen son la minoría afortunada de ver la realidad de las cosas? ¿Y si estamos equivocados todos y realmente no hemos hecho más que acomodarnos a una percepción que no se corresponde realmente con las cosas? Si así fuese y hemos aprendido a vivir así, ¿qué importa la realidad de las cosas? Si existe una realidad que nadie puede percibir, o al menos no percibir como tal, ¿hasta qué punto existe esa realidad?
EliminarComprendo. Cuán misterioso es el cerebro y qué irónico resulta estudiar con él a sí mismo. He oído hablar de la sinestesia, pero no sabía que Nobokov la tuviera. Supongo que al fin y al cabo eso es un poco lo que todo el mundo pretende al escribir. Trazar una sensación más allá de la mera comprensión lectora, proyectar en tu mente algo que no estaba en ella antes.
¿Para qué vivimos si no es para preguntarnos por qué lo hacemos?
Bien..., a mi me da un poco igual si mi realidad está más cerca de la realidad o es la del daltónico o la del autista..., yo digo que creo en una realidad, la que está ahí y de la que no depende (al menos directamente) la mano del hombre: la mosca que vuela y se pone encima de todo, el saltamontes, la gacela, el ñu que cruza el río y se lo come el cocodrilo que está esperando sumergido (creo que ése documental lo hemos visto todos...). La realidad del ciego será la del ciergo y la mía pues otro tanto. Como decía aquél: muy bien, vale, estupendo, que si la realidad es un sueño y que lo que vivimos no es real o la realidad es la que ve el otro y no yo y bla, bla, bla..., pero a ver, que me digan a mi: ¿dónde me puedo comer un filete con patatas si no es en la realidad?
EliminarSi estoy errado o no, pues me da un poco igual. Sí te digo una cosa: mi realidad difiere un tanto de la gente con la que interactuo, no por mejor, no por nada: porque lo experimento cada vez que la comparto con alguien. ¿Cuál es mi realidad? La de alguien que vive un poco en el día de la marmota.
Pues no sé en otras realidades..., yo vivo porque me han traído a este mundo y aquí estoy hasta que me reclamen en otro lado. No me pregunto ya tantas cosas, reconozco que me cansé un poco de todo. I can't get no satisfaction...