14 de mayo de 2014

The air that I breathe

Si pudiera comprar algo en este mundo no sería una casa, ni un coche, ni una cama elástica. Bueno, sí, pero quiero decir que hay algo que compraría mucho antes que todas esas cosas (de las cuales si tuviera que prescindir de alguna, evidentemente sería el coche). Si pudiera comprar algo, por kilos y de forma ilimitada, compraría confianza en mí misma.

A veces voy a un sitio, a cualquier sitio en el que no haya estado nunca antes, y no puedo evitar ponerme nerviosa, estar incómoda y pasarlo mal. Odio conocer gente nueva. Odio saludar a alguien con quien no tengo confianza, y mucho más tener que empezar una conversación. Odio encontrarme con gente. Odio tener que someterme constantemente al escrutinio de los demás, saber que alguien que no me conoce me está mirando y se está formando una primera impresión sobre mí en ese mismo instante. Odio no saber qué decir, o cómo actuar. Odio no tener la suficiente confianza como para comportarme de una determinada forma sin tener el pensamiento constante de que lo estoy haciendo mal y todo el mundo se está dando cuenta.

Me ponen nerviosa las personas que tienen mucha confianza en sí mismas. Me pone nerviosa hacer algo nuevo, que haya más gente en la misma situación que yo y que todo el mundo esté tranquilo. Me pone nerviosa la gente que sale airosa de cualquier situación. Me pone nerviosa la gente que habla mucho y muy fluido sobre cualquier tema, en cualquier momento y con cualquier persona. Me ponen nerviosa muchas cosas, y en cuanto me doy cuenta de que me ponen nerviosa me siento una mala persona, porque en realidad no son nervios: es envidia. Desearía ser la clase de persona resuelta que nunca queda mal por el simple hecho de que no tiene miedo a hacerlo.



Pero soy yo.

2 comentarios:

  1. No muestres tus debilidades. Es loable que abras así tu pensamiento y tu manera de ser y que hables de ello, no sólo para echarte flores, pero no le des más importancia de la que tiene. Y la tiene, pero no te obsesiones.
    Ya irás aprendiendo y el conocer gente, aunque no quieras, te irá fortaleciendo ésa inseguridad o esa, creo yo, timidez exagerada.
    Seguramente yo te pondría bastante nerviosa porque has descrito cualidades que practico, no que tenga. Por suerte, te aseguro, que no hay interés alguno en mi persona por conocerte. Aunque, si me pillas encabronao, sabiéndolo, sólo intentaría hacerlo con tal de ponerte nerviosa...
    ¡Que no, que es broma!
    Pasa de la gente, pasa de lo que piensen o dejen de pensar, y utiliza tus inquietudes como conocimiento y crecimiento propio. Como te he leído en otras entradas (con respecto a utilizar persona como sustituto de tío, tía, gente...): pasa de la gente, fíjate en las personas.
    Y si es por envidia..., más vale que tengas envidia a los 18 que a los 60 por algo así. Ponte en marcha y verás como acabas sacudiéndote esas inseguridades.
    O siempre puedes hacer como Sallinger: enciérrate en casa. O marcharte a los bosques, como Thoreau.

    ResponderEliminar
  2. Efectivamente, eres tú.

    Y eso te hace molar más.

    ResponderEliminar