30 de mayo de 2015

Slight return

¿Nunca miráis hacia atrás?

¿Nunca miráis hacia atrás y veis que todo sigue igual? Qué patético. La gente a la que ya no ves nunca más sigue con sus estúpidas motivaciones, sus estúpidos pseudoproblemas y su estúpida vida de mierda. Y tú ya no estás. Pero eso no importa. Supongo que da que pensar el hecho de que cuando te vas de un sitio nada cambia. Yo me he ido de muchos sitios. En realidad me voy de cada sitio que piso, y nunca pasa nada. Supongo que es porque no importo, porque nunca me involucré, porque no llegué a meterme de verdad. Nunca he estado en un sitio en el que haya pensado “de aquí no voy a querer irme nunca”. “No me importa que sea una despedida triste o que sea una despedida desagradable, pero cuando me voy de un sitio me gusta saber que me voy. Si no, te da más pena todavía”. Las cosas cambian tampoco que mi libro favorito sigue siendo El guardián entre el centeno.

Me gustaría que si alguien volviera la vista atrás hacia mi no viera lo mismo. Yo he sido muy tonta; pero tontísima, ¿eh? En realidad como casi todo el mundo, es muy difícil sobrevivir con dignidad a los 15 años. Pero la cosa es que se pasan, y me gustaría que si la Sara de 15 años mirase a la de ahora dijese “jobar”. Me gustaría que se quedase con la boca muy muy muy abierta y que desease con todas sus fuerzas poder ser amiga mía. Desearía que me admirase, y que quisiera ser como yo algún día; porque entonces yo me acercaría y le diría que no se preocupe: eso pasará porque yo soy tú.


No sé qué piensa de mi la Sara de 15 años. Supongo que me conformo con que la Sara de 25 se alegre de cómo lo estoy haciendo.

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