2 de agosto de 2010

Pequeño entre los grandes.

Hace tiempo que debería haberle dedicado una entrada a este gran hombre, pero ya sabeis, no hay tiempo, se te olvida, lo vas dejando... en fin, el caso es que no quiero dejarlo, porque este espacio no estará completo si no expreso lo mucho que le admiro.

Hablo de un gran músico, compositor, una gran persona... hablo de George Harrison.

Aquel pequeño Beatle, que eclipsado por John y Paul, nunca pudo destacar. Ser protagonista. Opinar o juzgar las composiciones Lennon/McCartney. Tocar algo sin pedir permiso. Nunca nadie se acuerda de George Harrison. Y con todo lo geniales que eran Paul y John, nadie lo niega, George es mi Beatle favorito. ¿Por qué? Porque era genial. Porque nadie lo veía y era realmente genial. Es cierto que el dúo compositor componía la inmensa mayoría de los temas... pero cada tema que Harrison aportaba, no pasaba desapercibido. ¡Son temazos! Y habría sacado muchos más, de no haber sido por el todopoderoso McCartney, que no decía más que "Bueno, sí, no está mal" a canciones como Something, Here Comes The Sun o Taxman. ¿No está mal? ¡Cómo que no está mal! ¡Esas canciones las cantarán tus hijos, y tus nietos, y los hijos de tus nietos!

Aquel chaval al que no dejaban tocar en Alemania, por ser aún menor de edad, y con él, el cuarteto beat se volvía para casita.

Aquel que en el instituto soñó con tocar con The Quarrymen en The Cavern, y al que se le iluminaron los ojos cuando un tal John Lennon dijo "Oye, chaval, ¿quieres tocar en nuestro grupo?"

Aquel que empezó con un risueño Do You Want To Know A Secret?





Y acabó con un bonito For You Blue.





Porque yo me emociono cuando escucho While My Guitar Gently Weeps, ¡porque yo me acuerdo de George Harrison!

Aquel que tuvo que esperar a que los Beatles murieran, para poder nacer.

Con un triple LP, All Things Must Past, calló las bocas de todos aquellos que pensaban que tras la disolución del cuarteto, Harrison estaba acabado. Porque demostró con creces que tenía talento, un increible talento capaz de convertir en algo maravilloso cualquier cosa que salía de sus seis cuerdas.

El 29 de noviembre nos dejaba un gran hombre, fallecido de cáncer de pulmón, cuyo legado será inmortal. Porque Gerge Harrison seguirá entre nosotros, siempre que alguien vuelva a escuchar como su guitarra llora dulcemente.

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