llevo huyendo de ti toda mi vida. No sé si es por mi forma de vestir, de actuar o de pensar, pero debo tener un atractivo oculto, ya que parece que te has encaprichado conmigo. Y yo no te quiero. Eres lo último que quiero tener presente en mi vida. Aunque, ¿sabes? Lo cierto es que sí hacemos buena pareja. Porque todas mi acciones y deseos parecen llevarme hasta ti. Tal vez sea verdad eso de que el destino está escrito, y que hay personas destinadas a triunfar, mientras que otras lo están a frustrarse. Dios, Destino, quién quiera que lleve esto, ¿en serio vas a tener la crueldad de dejar que lo descubra por mí misma? Si estoy destinada a frustrarme, prefiero que se me informe ahora. No quiero perder ni un mínimo de tiempo y fuerza en una vida que no valdrá la pena. Puede que ese tipo, no recuerdo su nombre, el protagonista de Trainspotting no anduviese tan desencaminado: ‘Yo elegí no elegir la vida. No hay razones’. Aunque concluía con un alentador ‘¿quién necesita razones cuando tienes heroína?’. Yo ni siquiera tengo heroína.
¿Qué es la vida sin razones? ¿Qué es la vida sin ilusión, esperanzas o metas? No es más que mísero tiempo, del que solo esperas que se acabe. Llegado a este punto yo solo veo dos opciones: buscar un final, o un objetivo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario