21 de diciembre de 2011

No ves que si hemos perdido, hemos ganado historias que contar.

Hace mucho tiempo que escribo un diario. No me gusta llamarlo así, porque suena a adolescente cursi. En realidad no es un diario, es una carta extensa dirigida a una Sara futura. Confío en que pase una década y que aun lo conserve, y que pueda leer los consejos que me doy ahora, o las cosas que pienso que sería importante que recordara, o simplemente pensamientos sobre un futuro incierto, que a veces se cumplen, a veces no. Llevo bastante tiempo escribiéndolo, así que ya he releido algunas cosas del principio. Y, ¿saben? Es impresionante la cantidad de cosas que predije sin mucha esperanza que pasarían y al cabo de años, así han sido.

Paraos a pensar un momento. ¿Recordais cómo queríais ser cuándo erais pequeños? Podeis excusaros, es muy fácil 'He madurado', 'La gente cambia', 'Ha sido un progreso'. Podeis decir lo que querais, pero todo el mundo, sin excepciones, es mejor persona cuando es un niño pequeño que ahora. Los niños son criaturas inocentes, ingenuas, no hay maldad en ellos, sus deseos son sinceros y sus ambiciones puras. Y cuanto más se haya alejado tu vida de esas ambiciones, más te ha corrompido. Ya nadie salva el mundo, ni se casa con su compañera de mesa porque la quiere, ni da ayuda a los niños pobres. Nadie tiene deseos sinceros ni ambiciones puras. Todo son engaños, pienso una cosa, digo otra, y así obtengo algo insospechado. Nadie va de frente, todo el mundo espera algo a cambio, y los amores sinceros son cosas de las películas.

Pero, ¿sabeis una cosa? Confío en ser una niña para siempre, y que alguien, aunque no sean muchos, se nieguen a crecer conmigo.





2 comentarios:

  1. sinceramente, Paula.D xD14 de enero de 2012 a las 9:11

    dsjndflnds Quiero cambiar mi libro de filosofía por tu blog!!

    ResponderEliminar
  2. mm, y yo que me paguen por ser la autora de tu libro de filosofía! jajajaj :)

    ResponderEliminar