El otro día, fisgando un poco (más bien un mucho) encontré un blog de una chica, que me recordaba mucho a mí. Para variar el blog, se echaba un aire a éste, y lo cierto es que leyendo, me dio cierta rabia no ser amiga de la autora. Nos habríamos llevado realmente bien, porque la verdad es que me sentí identificada con casi todo. El caso es que, empecé a leer entradas antiguas, de cuando ella tenía mi edad, y me di cuenta de lo mucho que ha cambiado. No para bien ni para mal (si tuviera que elegir, para bien en todo caso), sino simplemente, que es una persona muy diferente ahora. Yo soy o pienso, lo que ella era o pensaba entonces, y me doy cuenta de que yo también cambiaré. No digo que me vuelva igual que ella y que las historias tengan porqué repetirse, pero la cosa es, que las personas cambian. El tiempo cambia, las circunstancias cambian. ¿Os habéis dado cuenta de que dentro de 100 años (120 si queréis, para asegurar más) ninguna de las personas que habitan hoy la Tierra existirán? La existencia es efímera. Ayer te angustiaba haber perdido un tazo, mientras que hoy no puedes pensar más que en qué carrera estudiarás, y mañana estarás preocupado por tus posibles hijos. El tiempo corre deprisa, no para, nunca para. Ni siquiera sabemos cuánto tiempo ha pasado desde que la existencia empezó, pero sabemos que éste jamás se ha detenido. Lo que ahora mismo, mientras lees está palabra, es presente... se convirtió en pasado mientras mirabas los puntos suspensivos. El presente apenas existe, es todo pasado, infinito pasado, pero no más infinito que el futuro. ¿O sí? ¿Cuánta existencia queda? No es posible saberlo. No es posible saber apenas nada hasta que sucede. Y por eso es importante aprovechar el presente, porque sólo existe uno. Hacer la vida llevadera, dar los buenos días por las mañanas, compartir el almuerzo si puedes, preguntar si es necesario si la persona que tienes al lado está bien, no olvidar que para sonréir no hace falta ningún motivo, y saber que la felicidad está más cerca cuando vives rodeado de pequeñas buenas acciones. La vida es extresante, a mí me lo van a decir, que vivo ahogada en el Bachillerato, pero es importante tener presente, que si hay muchas ramas en tu camino, eso es porque hay alguna luz que las alimenta. Nada es tan malo como parece, ni la vida tan larga como nos hacen creer.
No sé que vas a hacer tú hoy, pero yo me voy a ver lo bien hecho que está el mundo.
Jo Sara, a más de uno le vendría muy bien escuchar (o leer) tus palabras. Por cierto, soy tu prima Bea :)
ResponderEliminar