16 de febrero de 2013
No hay inversión sin riesgo.
Reflexionando un poco sobre todo, empecé a recordar frases de mi infancia, frases de profesores, de padres o simplemente de personas mayores. Mucha gente me decía que no era bueno obsesionarse con los estudios, porque el día que falles, te sentirás un fracaso. También he oído decir que no se puede basar tu vida en una persona, porque las personas son eso mismo, personas, y el día que te decepcionen no te quedará nada. Las personas mueren, las aficiones fracasan, la sabiduría es limitada. ¿En qué poner entonces las esperanzas? En la vida, como en la bolsa, no hay inversión sin riesgo. Quien algo quiere algo le cuesta, y si no arriesgas, no ganas. No es cuestión de tirarlo todo por la ventana, de dedicarse al hedonismo o de orientar la existencia sobre la nada. Pero no puedes renunciar a algo sólo porque no garantice el éxito. Nada garantiza el éxito. Los sueños están para perseguirlos, y las caídas para levantarse. Como dijo J. R. R. Tolkien una vez, "el amanecer es siempre una esperanza para el hombre".
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