Hace año y medio, conocí en Washington a una mujer realmente inspiradora. Se llamaba Connie Picciotto y curiosamente era natural de Vigo. Llevaba acampando delante de la Casa Blanca desde agosto de 1981, sin moverse de allí ni de día ni de noche, todos los días de su vida. ¿Por qué? Principalmente, en manifestación pacífica contra las armas nucleares. No tuve mucho tiempo de hablar con ella, tal vez cuarto de hora; pero todo lo que dijo, fue totalmente aterrador. Aquella mujer llevaba allí 30 años sólo para contar la oscura y vil historia de América a todo aquel que quisiera escucharla. Como en aquel tiempo, presidente tras presidente, campaña tras campaña, se habían contado las mismas mentiras, se habían realizado las mismas estafas, y como el país de las oportunidades en realidad no es más que el país del fraude y la corrupción.
Pero la gente está orgullosa. En los países democráticos, los políticos son elegidos una y otra vez, en unas elecciones que a nada llevan, que son una bonita forma de elegir a nuestro dictador. Yo tendré derecho a votar en unos meses. ¿Y sabéis qué? Es muy triste. Es triste el hecho de que no quiero ese derecho para absolutamente nada, porque en un país en el que se lleva a cabo un camuflado bipartidismo, ¿de qué me sirve decidir si quiero que me gobierne Pinocho el Mentiroso o el Rey de los Ladrones? Me da exactamente igual. Es como elegir si prefiero que me digan que va a disminuir el paro y luego se despoje al obrero de derechos y se le ahogue a impuestos mientras se construye un altar de marfil para los bancos o si me parece mejor que me digan que ya surgen brotes verdes cuando lo único que surge es paro, ignorancia y leyes estúpidas, inútiles y efímeras.
Últimamente se está desarrollando una conciencia ciudadana que parece estar un poco más al tanto de esta situación, que lleva dándose desde que tengo memoria. Sin embargo no sé si desembocará realmente en algo productivo. Al menos en este país, la gente tiende a ser borrega, irracional y egoísta. Lo más parecido que hemos tenido a un movimiento revolucionario ha sido el 15M, que ha acabado en nada por estar protagonizado por niñatos, personas ignorantes y gente confundida, desorganizada e incapaz de decir de qué se están quejando exactamente. Por no hablar de que el lema principal de dicho movimiento fue "no les votes", y sin embargo, el 71 % de esta, nuestra coherente y siempre consecuente población acudió a las urnas el 20 de noviembre de ese mismo año, como tiene que ser. Datos como este sólo me llevan a pensar, que nos gobierna gente tan egoísta, insolidaria e hipócrita como nosotros mismos. Tenemos lo que nos merecemos. Queremos pan, pero nadie planta trigo. Mientras haya conformismo, mientras haya indiferencia, mientras haya ceguera y miedo a lo desconocido, las cosas seguirán como están. Para liberarse los egipcios, los israelitas tuvieron que revelarse, que decidirse a marcharse al desierto. La gente sabe que no le gusta estar en Egipto, pero no se atreve a cruzar el Mar Rojo.
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