23 de junio de 2013

Verde

Hoy, he ido a mi pueblo en coche. Me gusta sentarme en la parte de atrás yo sola, ponerme los cascos y crear el efecto autobús. He puesto a los Arctic Monkeys y cuando ya me llegaba por Reckless Serenade me he puesto a pensar. Serían eso de las ocho, así que aun era de día pero el sol estaba bajo. Los rayos entraban por la ventanilla, bañando con su luz todo lo que tocaban, dotándolo de vida. Cuando era pequeña no me gustaba ir en coche. Me mareaba siempre y vomitaba una media de tres veces. Hace años que no me mareo. No sé cuándo ni por qué dejé de hacerlo. No me gustaba ir al pueblo en coche porque el camino me parecía feo y aburrido. Solía pensar que Castilla tenía el paisaje más monótono que uno pudiera echarse a la cara. Lo he pensado siempre. Pero hoy, he mirado por la ventana, y he visto el campo verde, de infinitos tonos de verde hasta rozar el amarillo. He visto las amapolas, he visto el trigo. He visto casas blancas con tejados rojos desperdigadas por el paisaje. He visto las viñas, la tierra sembrada, la armonía perfecta entre Dios y el hombre. He recorrido por enésima vez los 63 kilómetros de siempre, y por primera vez, me he dado cuenta de que eran preciosos. De que es un camino perfecto y, no sé por qué, me he sentido afortunada de poder recorrerlo tantas veces.
 Eso mismo pasa con las personas. Cuando las miras por primera vez, solo puedes basar tu opinión en el físico, o en las cuatro frases que les has oído pronunciar. Pero cuando pasa el tiempo, cuando pasa mucho tiempo, suficiente como para saber cómo caminan, qué ropa usan cuando están contentos, cómo hacerles reir o cuando es mejor no molestar, cuando pasa el tiempo suficiente como para saber todo eso, entonces tu opinión cambia. Ellos siguen siendo los mismos. La persona fea es igual de fea cuando la conociste que ahora. Sólo ha cambiado tu forma de verla. Sin embargo, ya no vas a volver a ser capaz de ver a una persona fea. Ahora ves a una persona divertida, risueña, perspicaz, o lo que sea que dicha persona sea. Las personas feas parecen mucho más guapas a los ojos de quien las aprecian, no entiendo muy bien por qué, pero definitivamente es así. También funciona a la inversa. Alguien guapo será una belleza muerta si su alma así lo está.
 No sé si existe la verdad absoluta. No sé si las personas son de alguna manera. Sólo sé que cada cosa de este mundo tiene un significado distinto para cada individuo que lo observa.
 Es bonito pensar, que somos capaces de construir la imagen de nosotros que va a formarse en los demás.

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