- Que me griten.
- Que alguien le saque punta a algo que yo he dicho cuando realmente no lo dije con ninguna intención trascendente; era una frase simple, como yo, que soy simple.
- La gente que hace ruido en las bibliotecas de forma constante y continuada.
- Que me miren de arriba abajo sin disimulo ninguno.
- No dormir bien.
- Los enfados que se supone que no son enfados pero a efectos prácticos sí lo son (lo que viene siendo “¿qué te pasa?” “nada” —retirada de palabra para siempre—).
- La gente que trata de ser el centro de atención.
- La gente que habla demasiado alto.
- Que me digan que hable más alto.
- No ver bien la pizarra.
- Que me entre la tos en un sitio silencioso y no haya forma de pararlo.
- Los baños públicos.
- Conocer gente.
25 de abril de 2014
Cosas que odio (vol. III)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Había leído 'No ver bien la pizza' y había pensado que, caray, eso sí que daría rabia. ¿Por qué odias conocer gente? Eso no te obliga a ser simpática con ellos, siempre puedes ignorarlos de por vida o menospreciarlos en silencio, da pereza, pero descubres cosas. Por ejemplo: PIZZEROS. ¿Eh?
ResponderEliminarPorque soy una persona muy tímida e insegura y el hecho de hablar con alguien a quien no conozco me pone muy nerviosa. No puedo parar de pensar que estoy pareciendo estúpida y que en cualquier momento voy a decir algo que lo confirme. Me bloqueo, no sé qué decir y desvío la mirada hacia todos los sitios. En general es una situación en la que estoy muy incómoda.
EliminarY además me da pereza.
«Hola, soy Adrián y seré su pizzero esta noche.» No sé en qué contexto eso puede provocar rechazo.
EliminarAntes de que confirmes que eres estúpida (y tal) la otra persona a habrá dejado patente su nulidad. Y ADEMÁS SIN PIZZA.
Deduzco por esta conversación que te gusta la pizza. O que tienes hambre. O probablemente las dos cosas.
EliminarSí, ya le he puesto solución. Igual demasiado.
Eliminar