- Oigo hablar de un grupo, mucho. Lo paso por alto. Alguien que considero interesante, habla precisamente de ese grupo. Ya me pica la curiosidad. Sale un artículo sobre ellos en la Rolling Stone. Definitivamente, me intereso por el grupo.
- Busco en yutuf una lista de reproducción del grupo. Ala, ya tengo banda sonora que escuchar mientras hago aquí alguna cosa.
- Aquí puede haber posibles ramificaciones:
a) No me convencen. Pues nada, a la Blanpapelera y fuera.
b) Me enganchan. De ser así, nos vamos al cuarto paso.
- Go to the Wikipedia.
- Ahora que ya me he informado, descargo ilegalmente lo más relevante (voy en contra de la ley, de la justicia, soy mala, una maligna).
- Este es el paso más importante: una vez descargado (bueno, y puesto bien los títulos, carátulas, y en fin, retoques banales) va a mi adorado, idolatrado e intocable Walkman, que es lo que yo considero el nirvana de la música. Ahí, evidentemente, es escuchado, juzgado y valorado por mí durante un periodo de tiempo.
- Una vez hecho esto, ya conozco el grupo, y pueden pasar varias cosas:
a) Me gustan. Pero ahí nos quedamos. Permanecerá en mi Walkman un tiempo, para ser escuchado de vez en cuando, pero no es una joya del susodicho.
b) Me gustan mucho. Puede que nos quedemos ahí, entre los muchos grupos que realmente me gustan bastante, o que avancemos un grado más, y yo llegue a hacerme fan. Esto significaría que son muuuuy buenos, y que el descubrimiento ha llegado casi a su máximo esplendor, considerándose por tanto muy fructuoso. Se podría avanzar un grado más y convertirse en banda favorita, pero eso es un hecho muy puntual (el actual puesto de banda favorita está ocupado por Nirvana desde hace cuatro años). En caso de haber alcanzado nivel de fanatismo, pasar al paso 8.
- Si la banda realmente merece la pena, se compra el disco, cuando el precio a mi parecer sea justo (esto no significaría que hay que esperar siempre a que aparezca como oferta del Carrefour de 5€, si el grupo merece 20€ se sueltan 20€, pero solo si lo merece y realmente es un sacrificio esperar unos años a que el precio baje).
Os preguntareis, ¿por qué estoy contando esto? Como sabéis, estamos viviendo una alta polémica por las leyes referentes al derecho de autor, las bajadas, y en definitiva, la censura. Lo que quiero decir con esto, es que la SOPA y similares, lo único que hacer es promover la ignorancia, y privando de conocimiento de contenidos a las personas. Cuando algo realmente merece la pena, yo lo compro. Recalco: cuando merece la pena. La música banal, tal vez era descargada por el simplemente hecho de ‘bueno, si es gratis, pues me lo quedo’, pero si no lo fuese, ¡NO!. Los artistas deben pensarse que cuando no venden y son descargados, se les está robando. Si no se te puede descargar, lo que consigues es que la gente ni te compre ni te escuche. Si merecieses la pena, la gente compraría tus discos aunque los descargara también. Nadie con talento muere de hambre. Y eso, es así.
Ángeles Gonzalez-Sinde, besitos.
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