Hay días en los que las redes sociales se deberían expulsar de Internet. Hoy es uno de esos días en los que todo el mundo tiene una opinión, una manera mágica de arreglar el mundo en la que, vaya por Dios, nadie había reparado antes. Internet se ha convertido en un lugar en el que no se puede decir absolutamente nada, porque siempre habrá alguien más progre que tú que pensará que eres la reencarnación de Hitler. Si piensas que todos los musulmanes son terroristas obviamente estás adoptando una postura equivocada, creo que no es necesario explicar por qué. Si por otro lado lo único que te importa de estos atentados son las consecuencias sociales que van a sufrir los musulmanes inocentes, ¿no crees que quizá estés perdiendo un poco el quid de la cuestión? Hay quien dirá que la culpa directa de la situación la tienen los EEUU, ellos han creado este odio y hacia ellos ha de ser devuelto. Otros argumentarán que este revuelo mediático es el que hace victoriosos a los terroristas, quizá lo correcto sería ignorarlo y simplemente hacer ¿nada? Hay multitud de posturas, pero lo cierto es que da igual cuál sea la tuya porque si la expresas va a haber decenas de personas que te griten que estás equivocado. Probablemente no argumentarán por qué lo estás, porque hoy por hoy en la nube que se creó para un diálogo sin fronteras no está bien visto dar razones, simplemente has de citar lo que otro ha dicho y acompañarlo de unas mayúsculas de asombro o una mofa irrespetuosa. No es necesario más, la masa anónima interpretará tu desacuerdo y hará el resto. Pedimos fraternidad y no somos capaces de respetarnos ni siquiera a través de la palabra en un medio virtual.
Ya dijo Hobbes hace mucho que el lobo es lobo para el hombre. Yo no sé si hay algo así como una naturaleza humana, pero parece innegable que existe y ha existido desde tiempos inmemoriables un cierto instinto de dominación. A fin de cuentas se trata a gran escala de lo mismo que sucede en internet. No soy capaz de respetar tu opinión, que no significa aceptarla, sino reconocer que parte de un punto igual de válido que el mío y que si no estoy de acuerdo con ella, puedo rebatírtela mediante argumentos. Esa es una situación idílica y terriblemente inusual. Yo pienso que mi opinión es mejor que la tuya porque lo ajeno es simplemente inaceptable, no es una opinión siquiera, sólo una serie de sinsentidos que salen de tu boca y no de la mía porque a diferencia de mi, tú eres tonto. Eso es lo que pasa todos los días en internet, es lo que pasa cuando la mayoría de la gente entabla una conversación sobre algo más comprometido que el tiempo, y es lo que pasa cuando entran en contacto dos culturas cuyos intereses están en conflicto. El ser humano no razona; el ser humano domina. Y así como el terror que vino un día se irá, no hay nada que temer. Se irá dejando paso al silencio que había antes de su llegada. Un mundo en paz en el que nadie piensa nada y nada es de nadie, porque no habrá sujetos a los que apostillarles ningún atributo. Los ríos seguirán su curso, y la tierra su ciclo, recuperándose lentamente de las heridas que ha dejado el hombre.

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